LA PEQUEÑA MINERÍA ARTESANAL, TAMBIÉN TIENE ROSTRO DE MUJER

La pequeña minería artesanal sigue siendo un mundo liderado por hombres, pero cada vez son más las mujeres que se abren paso a base de esfuerzo. Un ejemplo es Agustina del Socorro Espinoza Orozco, quien lleva cuatro años en los sitios de extracción de mineral Reyna Victoria y La Esmeralda en el municipio de La Libertad, Chontales, entre las tareas que realiza se incluyen: malacatera, saca brosa y baja al punto de explotación.
Para Agustina, el camino no ha sido fácil debido a la exigencia física, sobre todo enfrentarse a opiniones machistas y prejuicios de quienes piensan que las mujeres no son aptas para este tipo de trabajo. A esto se suma la sobrecarga del hogar:
“Lo más difícil es el tiempo; las mujeres somos las primeras en levantarnos y las últimas en acostarnos, puesto que como esposas y madres, primero debemos cumplir con las tareas del hogar”.
A pesar de los retos y riesgos, la pequeña minera asegura que el esfuerzo vale la pena.
“Lo que más disfruto es ganarme mi propio dinero; el trabajo nos dignifica y nos hace mujeres más independientes”.

Con su historia deja un mensaje claro para todas las mujeres:
“El querer es poder, la pequeña minería artesanal es un desafío, pero no es imposible” finalizó diciendo.