De sembrar maíz a descubrir oro: la historia de perseverancia de Don Ricardo Cruz

Durante muchos años, Don Ricardo Cruz encontró en la agricultura el sustento para su familia en el municipio de San Carlos. El maíz y los frijoles eran el fruto del esfuerzo que heredó de sus padres, junto con el amor por trabajar la tierra. En algunas temporadas incluso viajó a Costa Rica para laborar en plantaciones bananeras y fincas ganaderas para poder superarse en la vida.

Sin imaginarlo, esa misma tierra que cultivaba también guardaba una nueva oportunidad y cambiaría su destino. Cuenta don Ricardo que alrededor del año 2019 los vecinos aledaños a la finca comenzaron a explorar las tierras en busca de oro y un amigo cercano a él, le comentó que era un negocio más rentable que la ganadería:

«Antes de independizarme en la minería iniciamos tres socios y sin trabajadores; nosotros mismos hacíamos todo. Además, éramos como la segunda finca que iniciábamos a explorar oro; en la actualidad son varias familias las que se dedican a la pequeña minería».

Don Ricardo relata que el reto más grande que enfrentó al iniciar en la minería artesanal fue no contar con recursos económicos suficientes, además del difícil acceso para trasladar el mineral. Sin embargo, las cosas fueron mejorando y en poco tiempo logró independizarse de los otros socios e iniciar solo en la minería.

Un aliado para crecer

A medida que su producción aumentaba, Don Ricardo inició una relación de trabajo con Plantel Los Ángeles, una etapa que, asegura, marcó un antes y un después en su desarrollo como proveedor de mineral:

«A medida que me iba mejor en la minería comencé a
contratar personal, y algo importante fue iniciar a trabajar
con Plantel Los Ángeles. Las asesorías técnicas me han
ayudado y de ellos he aprendido para entender este negocio y poder crecer».


Para Don Ricardo, trabajar con Plantel Los Ángeles ha significado mucho más que comercializar su mineral, ya que, gracias a las asesorías técnicas, el acompañamiento de los geólogos y las capacitaciones en seguridad, ha fortalecido sus conocimientos y perfeccionado las prácticas que aplica en su trabajo diario.

Crecimiento compartido

El apoyo también se ha reflejado en proyectos que benefician a toda la comunidad minera. Don Ricardo destaca el trabajo conjunto realizado para mejorar los caminos de acceso, fundamentales para transportar el mineral en mejores condiciones:
«Cuando los caminos están dañados es muy difícil sacar el mineral y Plantel Los Ángeles nos ha apoyado mejorando las trochas y nosotros también ponemos nuestra parte para concluir esos proyectos, así todos salimos beneficiados».
Este modelo de colaboración ha permitido fortalecer la relación entre la empresa y los pequeños proveedores, impulsando mejores condiciones para desarrollar la actividad minera.


La perseverancia vale oro

Don Ricardo asegura que su tierra le ha sabido responder y que hay vetas con buena calidad de oro:

» Hace unos años estaba enjaranadísimo, había perdido todos mis ahorros, tenía muchas deudas y les debía hasta a los trabajadores, pero fui perseverante y gracias a Dios la tierra me supo pagar. Si me hubiera retirado, no tuviera lo que tengo hoy en día».

En la actualidad Don Ricardo cuenta con más de sesenta trabajadores, y gracias a la minería, también se dedica a otra de sus pasiones la ganadería. Su historia refleja cómo el esfuerzo, la perseverancia y el aprendizaje continuo pueden transformar vidas.
Entre risas, Don Ricardo comenta que, a pesar de haber obtenido muchos logros, aún faltan retos y sueños por cumplir y continuará en esa búsqueda hasta que Dios se lo permita.